viernes, 12 de agosto de 2011

Capítulo 11 – Ya puedo oler los acantilados de Moher pq lo que es verlos… va a ser que no


Abrimos la ventana con la esperanza de que el tiempo haya mejora, desgraciadamente no tenemos esa suerte así que decidimos visitar la abadía de Kyllemore que vislumbramos el día anterior entre la niebla. Un castillo en el que hoy en día viven una orden de monjas que se lo han montado de PM para mantenerlo gracias a sus magdalenas y las visitas de pringás como nosotras pq casi no te dejan visitar habitaciones… eso sí, las vistas del castillo frente a la abadía brutales.

Comemos en Galway, un pintoresco pueblo lleno de monumentos antiguos que visitar a los que para llegar está muy bien señalizado, pero que te los pasas de largo pq se les olvidó marcarlos.

Seguimos con nuestra aventura atravesando el Connemara en coche con vistas espectaculares mientas las chicas de atrás van pegando cabezaditas, había momentos en los que mirásemos donde mirásemos sólo se veía agua, la carretera (por la que se podía circular a 100 km/h) iba apareciendo en cada curva cerrada y cambio de rasante de visibilidad “nula”, increíble.

De nuevo las nubes nos van invadiendo, hasta encontrarnos sumidas en una espesa y densa capa de blanca niebla que apenas nos permite ver medio metro más allá. “a su derecha los acantilados de moher, tras esa capa blanca claro”.

Abatidas buscamos el hostel, ya probaremos suerte mañana. Para nuestra sorpresa es el mejor alojamiento que pisamos, con habitaciones inmensas, no sólo no tenemos que compartirlas, sino que tenemos dos! Quién se va a la doble? Quién a la triple? La sala común es brutal, un megapantallón! Cenamos en el hostal comida del super y nos vamos de pintas. “este bar parece tranquilo, está vacío, estaremos a nuestro rollo” pero pronto nos invaden adolescentes con vestidos psicodélicos que cantan las canciones a viva voz, en los pubs de Irlanda nunca sabes lo que te puedes encontrar… son toda una aventura!

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