viernes, 12 de agosto de 2011

Capítulo 10. Llegamos a Clifden, o… por dios, cómo es posible que por estas carreteras de mala muerte se pueda ir a 100!!!!!

Cómo es posible???

Nos levantamos y nos damos cuenta de que está cayendo el diluvio universal, eso sí, es curioso pq en Irlanda puede llover mucho pero no hay nunca ni trueno ni relámpagos, lo cual se agradece cuando estás durmiendo.
Decidimos empezar la ruta aunque llueva, pero en seguida nos dimos cuenta de que íbamos a tener que cambiar algunas cosas. Más que nada pq al salir del coche para visitar uno de los cementerios que nos tocaba nos calamos hasta los huesos.

Hacemos una paradita en Castlebar para tomar un café calentito y resguardarnos de la lluvia para proseguir con nuestro trabajo.

Comemos en Westport, un pueblecito bastante pintoresco en una pizzería.

Lo que amaneció siendo lluvia y un día gris se convierte al final del día en una densa y blanca capa de niebla que apenas nos deja ver medio metro a la redonda alrededor del coche. ¿encontraremos el hostel? Como una aparición fantasmagoríaca tras una curva en la carretera aparece la civilización!! Pubs, supermercados y hostel incluido!


Desde nuestra habitación abuhardillada y sobre la cama de Jess nos asomamos al pueblo sumido en las tinieblas. Con cervezas y comida, quién quiere salir fuera…

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